jueves, 24 de noviembre de 2011

¿Qué podemos hacer para no tenerlas?


Es difícil pensar en “no tener” una enfermedad de este tipo, pero si podemos trabajar con nuestra persona toda (cuerpo y mente) para evitar que las influencias de los medios de comunicación lleguen hasta nosotros en forma perjudicial.
En otras palabras, querernos como somos, querer nuestro cuerpo y no buscar ser de otra manera, sino aceptarnos como somos y sentirnos bien así, aunque sea muchas veces difícil, pero seguramente imposible NO.
Desde el rol de los padres, concretamente, se debe contener a la persona enferma, comprenderla, dispensarle afecto y contención intensiva, sabiendo que eso es lo que más necesita, lo que más necesita cualquier persona para sentirse con ganas de vivir.
Compartir sus cosas, escucharla, acompañarla, e intentar, junto con la ayuda profesional, que es fundamental en estos casos (tratamiento interdisciplinario médico, nutricional, psicológico a nivel individual y familiar), restablecer los lazos de la persona enferma con la vida, con sus vínculos, mostrándole que hay otras cosas, otros intereses en la vida, más allá de la figura y la comida, y que estos últimos son sólo una mínima parte de un gran y maravilloso todo que es el ser humano, al que hay que valorar, amar y defender.

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